Primeras reflexiones sobre el concurso del Mercado Corona. Por Arq. José Pliego

Por. Arq. José Pliego

Es triste y lamentable el nivel de las discusiones que se han visto en las redes sociales. No hay un análisis serio que refleje conocimiento alguno. La argumentación no va más allá de “este me gusta más” o “este es un bodrio”. Algunas voces se han alzado sobre la improcedencia de los arquitectos como analistas o críticos de arquitectura. Ciertamente muchas veces la crítica refleja un sentimiento de “por qué el mío no fue”… Pero la historia está llena de ejemplos de arquitectos analizando y escribiendo sobre arquitectura; muchos han terminado ejerciendo sólo esa actividad de críticos en forma brillante. Estas reflexiones no pretenden alabar o denostar ningún proyecto, sino reflexionar sobre los resultados obtenidos en general.

La mayoría de las opiniones rechazan al proyecto ganador por su “modernidad” o reflejan una añoranza por arquitecturas del pasado. Creo que la inserción de arquitectura contemporánea en contextos históricos puede llevar cualquiera de dos enfoques principales:

  • Primer enfoque: Manifestar una fuerte postura de ser testimonio del siglo XXI o de su momento histórico, aun entrando en un contraste marcado con su contexto formal, pero insertándose en el aspecto urbano e introduciendo nuevos planteamientos al entorno de la ciudad. Ejemplos de este enfoque los han dado entre otros: el Centro Pompidou en París, de Renzo Piano y Richard Rogers; el Museo de Historia Militar de Daniel Liebeskind en Dresden, literalmente encajado en un edificio del siglo XIX (1876) y la ampliación del Museo del Louvre en París, obra de I.M. Pei.

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Centro Pompidou, París. Francia. Renzo Piano y Richard Rogers

Military History Museum

Fotografía por Maciek Lulko

Museo de Historia Militar en Dresden, Alemania. Daniel Libeskind

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Ampliación del Museo del Louvre, París, Francia. I. M. Pei

  • El segundo enfoque es el que siendo también testimonio de nuestra época, se inserta en el contexto urbano en una postura de diálogo con ese contexto histórico, sin repetir ni imitar ninguno de sus aspectos formales. Este tipo de enfoque lo encontramos en la arquitectura de Rafael Moneo: el Museo de Arte Romano de Mérida, España; el nuevo edificio para el Ayuntamiento Municipal en Murcia, frente a la plaza principal; el Museo de Bellas Artes de A Coruña, obra de Manuel Gallego. La ciudad de París está llena de testimonios de arquitectura contemporánea al lado de edificios patrimoniales.
Ayuntamiento Municipal en Murcia

Fotografía de MacMANU

Ayuntamiento Municipal en Murcia, España. Rafael Moneo

Creo que a fin de cuentas lo que debe prevalecer en cualquiera de esos enfoques es la calidad de la arquitectura: ¡¡¡Que el resultado sea buena arquitectura!!! No importa cuál de esos dos enfoques tenga, o una combinación de ambos; la buena arquitectura siempre tendrá el común denominador de ser testimonio de nuestra época. La calificación de buena arquitectura se la dan su relación con el espacio urbano, las propuestas para mejorar el entorno, el manejo de la proporción, el oficio de saber construir, y en forma preponderante, cuando se trata de funciones arraigadas en la historia y en las costumbres de la sociedad, ser fiel a esa tradición; sí proponer evolución y mejoramiento, pero siempre reflejando su ser histórico. Y esto no tiene que ver con molduras, cornisas o arcos.

Ahora pasemos brevemente a reflexionar sobre estas ideas aplicadas al concurso del Mercado Corona.

Primero que nada recordemos que el genero arquitectónico representa una tipología que encontramos en todo el mundo. Es fundamentalmente un lugar de compras, pero de compras bajo ciertas condiciones: relación personal vendedor-comprador, exhibición exuberante de la mercancía, y también espacio de encuentro social. Este modelo ciertamente evolucionó o se modificó con el advenimiento de los súpermercados, modelo importado de USA; pero el mercado tradicional siguió prevaleciendo y lo encontramos en todo México, en toda Latinoamérica, en Europa y en Asia. En nuestra cultura es un modelo tradicional de honda raigambre, pretender desplazarlo es un equívoco. Un mercado quiere ser un mercado.

No pretendo entrar a un análisis detallado de los proyectos, pero sí podemos observar ciertas constantes:

Un bajo nivel de diseño en más de la mitad de los proyectos.

Un casi nulo planteamiento del mercado y la ciudad, del entorno, para plantear cómo este mercado podría ser un detonador del desarrollo urbano de buena parte del centro histórico y sus relaciones con ese entorno.

En algunos, incluyendo el proyecto ganador, el intento de modernidad se manifiesta muy tibiamente, no es un fuerte postulado de arquitectura contemporánea ni refleja el sentir de un mercado. No quiero entrar a un análisis más detallado en aras, primero de la brevedad, y segundo para no propiciar descalificaciones por un pretendido resentimiento. Mi enhorabuena al equipo ganador y ojalá lleven el proyecto conceptual a un buen diseño final en beneficio de la ciudad. Como en toda crítica arquitectónica es fácil caer en descalificaciones radicales; mi intención es mostrar serenamente mi punto de vista sobre este concurso y este proyecto, máxime tomando en cuenta que sus autores son personas de mi aprecio y estimación, y sobre todo tratando de evitar la crítica como resultado de resentimientos en un concurso en el que ambos hemos participado.

José Pliego

1 de agosto de 2014

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There are 3 comments

  1. Mariana

    Quizá la solución más sencilla para cualquier arquitecto restaurador al intervenir un inmueble histórico, es rehacerlo o hacerlo con muchas similitudes al que antes existía, pero esto sería una falsificación, y ejemplos como este hay miles en México, comenzando por Santo Domingo en Oaxaca.. Según entiendo, en el Mercado Corona, desgraciadamente ya no quedaba nada después del incendio, esta fue la pérdida grande, a partir de ahí nos toca aceptar que ya no podrá estar nada que lo supla como antes. Sin embargo, tampoco se debe caer en extremos que poco tiene que ver con el uso y contexto que tenía el sitio. A mi lo que no me hace click de este proyecto es su cara de centro comercial tipo Estados Unidos (como el autor lo dice en el artículo), y mi disgusto se triplicaría si supiera que los comerciantes de ahí ya no serán los de antes: la señora que vendía brujería, los tacos de a peso, las pitayas… Para mi faltó participación de expertos, no solo arquitectos, sino equipos transdiciplinarios, con restauradores, urbanistas, paisajistas, diseñadores, incluso sociólogos u otras disciplinas. Pero parece ser que sólo algunos tuvieron la oportunidad de participar y el dedazo final siempre es desde arriba, con gente que a veces ni sabe del tema. Ojalá sí entren los mismos comerciantes de antes y la gente sepa apropiarse del espacio…

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