Recordando a Carlos Flores Marini (1937-2015)

Por Arq. Ramón Gutiérrez

El arquitecto Ramón Gutiérrez recuerda a Carlos Flores Marini, defensor del patrimonio cultural edificado.

Digo recordar y me parece casi absurdo. Hemos tenido cuarenta años de amistad y Carlos siempre estuvo presente en nuestra vida a pesar de las distancias físicas que nos colocaban en los extremos de nuestra América. Al decir esto expreso algo que solamente Carlos pudo asumir en la segunda mitad de nuestro siglo XX cuando la posguerra europea vino a ejemplificarnos la necesidad de recuperar el patrimonio y con él la memoria.

Carlos fue el alma de un operativo que dio a nuestro patrimonio una visión continental. Tempranamente desde el apoyo de la OEA instaló el tema de los centros históricos con sus estudios sobre Panamá, Cartagena de Indias, Antigua Guatemala y luego en otras ciudades de la región caribeña como Santo Domingo, abriendo las puertas desde su enclave mexicano hacia el sur. Fue el comienzo de un largo derrotero que iría poblando el territorio americano de unos primeros núcleos de historiadores, arquitectos, arqueólogos, geógrafos y especialistas de otras disciplinas que fueron decisivos en la instalación del tema en nuestro continente. Su participación junto a Víctor Pimentel del Perú, como firmantes americanos de la Carta de Venecia en 1964 marcó un reconocimiento que lo acompañó hasta nuestros días.

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Créditos de fotografía: INBA

Detrás de las actividades patrimoniales de aquellos tiempos siempre aparecía la presencia dinámica y movilizadora de Carlos Flores Marini. En la época en que regenteó un área del INBA Carlos comenzó, con la ayuda de Guadalupe Salcedo, Rosa María Sánchez Lara y muchos otros colaboradores, a dar forma en 1978 a los Simposios Interamericanos que durante años convocaron a la reflexión, la participación y la investigación dando el nuevo perfil que las actuaciones americanas iban construyendo. Al comienzo buscábamos con obsesión capitalizar la experiencia europea, en una suerte de estrategia de ensayo-error-corrección, sobre las intervenciones realizadas en Bolonia y otras ciudades italianas verificando sus factibilidades y distancias con nuestras propias circunstancias. Luego la consolidación de las propias experiencias acumuladas y sedimentadas.

Carlos mientras tanto desarrollaba su tarea en muchos frentes, trabajaba en restauración, organizaba series de publicaciones, escribía y editaba sus propios libros, asesoraba organismos internacionales, efectuaba consultorías en múltiples países y aun le quedaba tiempo para dictar clases esporádicamente en alguna Universidad. Su capacidad de trabajo y su talento para promover, gestionar y concretar puntos de encuentro y reflexión lo convirtieron en la gran referencia del Patrimonio americano en esta segunda mitad del siglo.

Carlos fue generoso con sus maestros, con sus recuerdos permanentes a Manuel Toussaint, Justino Fernández y particularmente a Paco de la Maza. En sus reuniones siempre tuvieron presencia quienes habían comenzado a desarrollar las tareas de restauración en su país como los arquitectos Jorge Medellín, Luis Ortiz Macedo, Vicente Medel, Alberto Amador, Enrique de la Mora entre otros, los arqueólogos Paul Gendrop, Agustín Piña Dreinhofer y Eduardo Matos y el ingeniero José Luis Calderón. También fue amplio y abarcante en la convocatoria a sus compañeros y especialistas de otros países de América. Lo pueden ratificar sus compañeros de CARIMOS, del ICOMOS Mexicano y de las múltiples instituciones profesionales en las cuales trabajó.

En esta tarea residió buena parte de la actividad de Carlos como referente esencial de la articulación de varias generaciones de profesionales en torno al tema común del patrimonio y en la posibilidad de la frecuencia de encuentros que solamente una capacidad increíble de convocatoria y organización como la de Carlos podía sustentar. La gran red que configura hoy la vinculación de las personas que trabajan en los temas patrimoniales deben a personas como Carlos Flores Marini desde México y Sylvio Mutal desde el Perú la posibilidad de un pensamiento abierto y reflexivo sobre nuestras propias circunstancias.

He hablado del profesional y de sus talentos pero queda la otra parte, la más importante, la del amigo a quien siempre sentí a mi lado, con quien compartimos momentos gratos y de los otros, con la alegría del encuentro y la tristeza de la despedida, que hoy se me hace más que insoportable. Con Carlos buscamos siempre la posibilidad de encontrarnos de buscar la convergencia para hablar reflexionar, ponernos al día y sobre todo compartir ideas y anécdotas que comenzaban en sus tiempos de jugador internacional de Water Polo y culminaban con sus escritos y obras más recientes.

Hace poco, casi ayer nomás, Carlos estaba entusiasmado con un nuevo proyecto editorial que le permitía disponer de su tiempo para escribir y rememorar. Es la tarea de una memoria que también forma parte de nuestro patrimonio. Ya en el 2011 nos había dejado su “Biografía arquitectónica” en una cuidada edición donde repasaba su trabajo de restaurador y ejemplificaba su presencia de una esquina a otra del continente. Ese era mi amigo Carlos, el que llevaba la sangre americana adentro, con una capacidad increíble e inagotable de dar y hacer. Todos los reconocimientos profesionales y académicos serán pocos para Carlos Flores Marini un amigo cuyo vacío solo puede llenarse con los centenares de profesionales, discípulos y compañeros que nos comprometamos a continuar con su tarea.

 

Arq. Ramón Gutiérrez

Buenos Aires 12 de enero de 2015

Ramón Gutiérrez es arquitecto, nacido en Buenos Aires, autor de más de 250 libros además e incontables artículos sobre arquitectura en Iberoamérica desde 1963. Sus temas principales de estudio son la historia de la arquitectura y la conservación del patrimonio. Fue Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. Ha enseñado en universidades de España, Italia, Portugal y el continente americano. También es fundador del Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana CEDODAL, en Buenos Aires, y de la revista Documentos de Arquitectura Nacional y Americana.

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